sábado 28 de enero de 2012

Cuatro vidas paradas

Mirar esta foto, mirarla bien. Mirar cada dedo apostado en el rostro, cada ceja sorprendida, cada mueca de sorpresa, cada mirada de desconcierto. Y mirar detrás, si esa mancha oscura que se yergue a la izquierda, tras la foto, eso es lo que ellos ven. Nada, porque desde mañana no habrá nada.
No son cuatro trabajadores de Spanair, son una novia, una madre, un padre y un marido. Y tras ellos cuatro familias, y tras ellas muchas otras en la compañía, y en las auxiliares y en las tiendas que ya no tendrán clientes. Y así en una larga cadena.
Y lo triste es que mañana esta foto no la mirará nadie, y los cuatro quedarán difuminados en una larga, larguísima fila de parados a las puertas de un local con cuatro letras insultantes, no se que de empleo. De empleo, que ironía.
Poco importa que los dueños de la empresa fueran unos inútiles, que el gobierno catalán tuviera en su día sueños de grandeza y apostará por ellos, o que ahora, cuando llueven tijeras por todas partes, PP y CiU hayan decidido cortar subvenciones. Poco importa. Un grupo de sesudos directivos, con la nuez a punto de cascar por el prieto nudo de una corbata ha decidido cerrar, y ya, ahora mismo, y ellos se han quedado así, porque saben lo que eso traerá, nada.
En España no andamos con chiquitas. Seguro que la empresa sabia hace tiempo la fecha y la hora de la ejecución laboral de sus empleados, de más de dos mil familias. Y el gobierno también. Ese que concede subvenciones a unas empresas, mientras que no paga a otras, sus proveedores. Esos mismos gobiernos que quitan la subvención a Spanair, pero se la mantienen a Ryanair. Esos que apuestan por mantener sectores no estratégicos, como el de aviación, donde no hay más compañías y aeropuertos porque no caben, y le quitan ayudas a sectores vitales como el de energías renovables.
Culpables todos de una situación aeroportuaria caótica. Porque el empleo ha recibido otro hachazo, pero tampoco es suave el que recibe nuestro sector turístico. Compañías que quiebran, controladores que se ponen “malos”, pilotos en huelga crónica, aeropuertos medio vacíos en un lugar de la Mancha... Ya sabemos que tiene razón Guindos cuando plantea la necesidad de reestructurar el sistema financiero, y Soraya cuando presenta leyes de buen gobierno. Ambos tienen en la aviación civil española tajo largo para trabajar, poner orden y rescatarnos de la miserable imagen que pone fin a este artículo, y que es casi diaria, los pasajeros en el suelo, haciendo noche en un aeropuerto español, mientras rellenan papeles.
Al final todos lo sabían, menos los de la foto. Pero el cierre se hecho, sin avisar. Se podía seguir operando mientras se desmantelaba la compañía en orden. Pero no. Desde las 00,00 no se vuela, y si estas en el avión te bajas. Y si estas en transito te quedas, y si precisas volver a casa, te jodes.
Pero nos hemos acostumbrado tanto a estas situaciones, que los de la foto, que son los que más importan, son cuatro números más. Tan números que un programa de debate se inicia cada día con un contador que indica el aumento de número de parados, y va a toda mecha, tanto que cualquier día se rompe.
Son cuatro vidas que terminan su empleo, su dignidad, su sentido de ser útiles, que dejan de consumir, de participar, de influir en la vida económica. Cuatro vidas que comienzan a pensar que no son validas, que sacaran esas manos de la cara para mostrarlas vacías a sus familias. Cuatro vidas que arrastran a otras. Cuatro fracasos colectivos, nuestros de todos. Cuatro vidas paradas.








domingo 22 de enero de 2012

Fraga y los otros

Tera Sánchez León

Quizá no sea importante la foto. Muchos ni siquiera verán en ella algo especial. El reflejo gráfico de un país envejecido, el reencuentro de dos viejos amigos, el casual asiento de dos visitantes al congreso en una jornada de puertas abiertas, o quizá en medio de un rodaje para una serie televisiva. Dos hombres cansados, sujetos al frío, que en los hombres mayores se atisba en el fino jersey que protege su pecho, tras el decoroso traje al que se niegan a renunciar, un símbolo más de lo que los humanos nos resistimos a la decadencia, inevitable e inexorable, a la que el tiempo nos somete.
Sin embargo, en la foto no hay nada de eso, o un poco de todo, pero eso es lo de menos.
Esta semana uno se ha ido de la foto. El de la izquierda, que España ha sido siempre pura ironía. Y ha dejado solo al de la derecha, pero que es de izquierdas, aunque poco le importó que el de la izquierda fuera derecha, y a este tampoco lo contrario.
Pero la belleza de la imagen no esta ahí, sino en que ambos eran españoles. Y que supieron en un momento de necesidad olvidar su pasado, y sus rencores y reproches, que eran muchos. Porque todo eso, con la acidez que atesoraba, poco importaba. Un día, el de la izquierda descubrió que el sitio es lo de menos, siempre que pudiera ver la cara al otro, tocar con la mano al otro y echarle unas palabras, aunque fuera para reñir. Y le tomaron gusto a la cosa y se han pasado más de treinta años, ellos y algunos más, soltando bilis en palabras. Que es muy bueno, porque al final coges carrerilla y acabas hablando de paz, de libertades, de consensos y de bienestar, y eso es más importante, al menos para nosotros.
Hace unos días la historia llamó a mi casa en forma de una serie que contaba en fogonazos la vida del cardenal Tarancón. Un hombre de la iglesia que amaba tanto a Dios, que se propuso amar a los hombres y contravenir comodidades y voluntades para, junto a hombres como los de la foto, ir haciendo de España un país para vivir, y hacerlo en paz. No pude evitar emocionarme al ver en esa serie la historia de un sacerdote que, como muchos otros de su época, se enfrentaron al poder, cada uno en sus posibilidades y conforme a su espíritu, para conseguir acabar con un ignominioso régimen de tiranía. Y salvo esa serie, poco queda hoy en el recuerdo de aquellos curas obreros y aquellos obispos inquietos, que trajeron a rastras la democracia hacia nuestras casas y nuestras calles.
Y algo parecido puede pasarnos con estos dos abuelos de la foto. Para muchos, los actos de despedida a Fraga, fallecido estos días, han sido excesivos, teniendo en cuenta que hablamos de un ex ministro de la dictadura. Pero juzgar la historia fuera de su contexto no es riguroso.
Cada momento histórico exige una forma de actuar, nos permite unas acciones u otras y modela una personalidad y una madurez que, al final, es el elemento decisivo en los procesos históricos, que no los construyen las ideologías, sino los sentimientos, los intereses y las convicciones y capacidades personales.
El Fraga miembro de la nomenclatura franquista no era el mismo, ni vivía en el mismo instante que el Fraga que permitió el primer congreso de UGT en España, que impulsó el turismo y con él la apertura, que acabó con la censura previa (aunque se mantuviese esta en otras nocivas formas), que hizo palanca al régimen oponiéndose a opusinos y tecnócratas o que fue lacerando a la derecha contraria a la democracia, construyendo un partido de masas, capaz de vivir en libertad y respetar la convivencia. Una frase que para muchos será engolada, pero que hace treinta años, era una utopia.
Cada vez que veo en los medios de comunicación a la gentuza que puebla estos dias los juzgados y las cabeceras de telediarios, por robar, asesinar niñas, dilapidar el dinero o corromper voluntades, me viene a la cabeza la imagen de hombres y mujeres de bien que, aunque llenos de defectos y pasados, supieron adaptarse a su momento, rectificar sus vidas y anteponer el bien común a sus intereses. Personas como Dolores Ibarruri, Pilar Brabo, Mercedes Vidal, Gregorio Peces Barba, José Pedro Pérez Llorca, Miguel Herrero, Simón Sánchez, Marcelino Camacho, Vicente Enrique y Tarancón, Miguel Roca, Adolfo Suárez, Santiago Carrillo o Manuel Fraga, por citar a unos pocos. Hombres y mujeres que han desaparecido de forma silente o que permanecen entre nosotros entre el olvido, fijándonos cada día en la mugre que nos gobierna, en lugar de aprender de quien nos trajo hasta aquí.
No veo mal un homenaje público a Manuel Fraga, más bien hecho en falta muchos más, a los padres de nuestra democracia.
Ah, se me olvidada, el de la izquierda es D. Manuel, y el de la derecha D. Santiago, dos cascarrabias que han purgado sus pecados en otras conversaciones como esa, gracias a las cuales yo escribo esto, porque a diferencia de mi abuelo, soy libre.

lunes 9 de enero de 2012

El silencio no produce esperanza

Usoa Rekalde

Un profesor de mi facultad dice que la economía es una ciencia racional que se basa en elementos irracionales y emotivos. Un ejemplo de ello es la confianza, que hasta tiene un índice para medirla.

La confianza a su vez apadrina la fe, esa que hace a la gente esforzarse en sus empresas, negocios y trabajos, con la esperanza de que todo va a cambiar, con la ilusión de que el esfuerzo que realiza, aunque no tenga un resultado inmediato valdrá a la larga para mejorar. Nada hay peor que perder la esperanza, porque sin ella se desmorona hasta el presente.

Una parte de los españoles decidieron cambiar a sus representantes y elegir nuevo gobierno, hastiados de uno apático que transformó el ánimo en una mentira permanente. Una administración que cada vez que te decía que tras la esquina estaba el final de esta agonía, apagaba las luces para que no vieras que el túnel seguía. Ahora hemos pasado de la mentira al silencio, algo incompatible con la esperanza.

Puede que no haya dudas sobre el impecable currículo de una buena parte de los ministros y secretarios de estado. Gente bien formada, competente y sería, tan sería que su presencia te hace llorar, sus miradas desvaídas, su gesto adusto, su aire distante te sumen en una desazón salvajemente dolorosa, como cuando de la habitación hospitalaria de un familiar enfermo sale cariacontecido, casi sin gesto, el cirujano jefe, ese que todos te han dicho que es una eminencia, capaz de dar vida a una piedra, y entre ladeos y ojos torbados te insinúa con una sola mueca, “prepárate para lo peor”, aunque no articule palabra. Y mientras camina sin voluntad ni celo hacia ti, aprietas los labios, despliegas los parpados y escurres una lagrima, sabiendo que la siguiente palabra va a ser un pésame.

Así nos sentimos muchos españoles, sentados en una universidad que no se atisba que sea más que un entretenimiento, pues no va a ser capaz de formarnos para ninguna labor útil, en un país cada vez más arrasado.

No se puede dar una rueda de prensa cada semana para lacerarnos con una mal dato, ante la cara de acidez de estómago de Luis de Guindos, siempre escondido entre sus dos manos prietas y los titubeos de Montoro, siempre balbuceando y moviendo papales de un sitio a otro, sin destino ni razón. Pero, sobre todo, no se puede soportar el infame silencio de quien ha sido elegido de forma avasalladora por un país para liderar y estimular su salida del infierno. Hemos soportado el robo y el saqueo de algunos de sus barones, el despilfarro de otros, le hemos dado el poder municipal,  y el autonómico, y una mayoría holgada en las cortes. Todo a fin de que tenga las manos lo suficientemente libres como para ejecutar lo que se precise a fin de salvar de la miseria a millones de españoles. ¿Qué hemos de hacer para escuchar de él una palabra?. Que más hemos de darle para que oigamos de él una esperanza. Nadie pide mentiras a un hombre que en campaña lo único que dio a sus votantes fue el compromiso de que diría la verdad, por más que eso fue lo único que dijo, en una campaña basada en la fe, a falta de ideas y compromisos.

Ahora lo único que tenemos es silencio. Un gobierno eficaz es el que esta preparado para dar hechos, y también palabras. El esfuerzo que se nos exige como país, especialmente a toda una generación de jóvenes con el futuro hipotecado, requiere un estímulo, no de palabras huecas, pero si de planes e ideas que nos enardezcan y nos den la seguridad de que nos sacrificamos por algo. Como tampoco se puede exigir a casi todos sacrificios, dejando a unos pocos libres de esfuerzo y a otros pocos libres de todo castigo, y sin dar una explicación. ¿Por qué no se nos explica cual es la razón de que no se pidan responsabilidades a los ministros, funcionarios, consejeros, secretaros y presidentes autonómicos que nos han llevado a este despilfarro?. ¿Por qué el gobierno no nos explica la razón de que el ministerio de justicia y el secretario del partido popular no actúen contra el presidente de la diputación de Castellón, Fabra, que además de tirar el dinero en la construcción de un aeropuerto que no se usa, y que contribuye a los 40.000 millones de euros que tenemos que pagar via recortes, se gasta 300.000 € en que a este lo presida una estatua en bronce de si mismo?. ¿Por qué?. Y es solo un ejemplo.

Alguien debería revisar la política informativa del nuevo gobierno y explicarle al presidente que hacer es imprescindible, aunque de momento se haya hecho poco, impartir justicia es necesario, pero comunicarse es esencial en los humanos. Alguien debería decirle al nuevo gobierno, que dirige porque hemos creído en él, que esta es una sociedad democrática, no un país de chochos y de necios que no merecen saber que se va a hacer con su futuro, porque este es nuestro.

Si dicen que la esperanza es lo último que se pierde, imaginaros todo lo que ya hemos perdido.

sábado 31 de diciembre de 2011

Feliz 2013 (por que el 2012 va a ser ...)

Javier Trueba






Y lo digo porque todo apunta a que el 2012 es un año perdido. Yo de hecho propondría aplicar la misma medida que el estado de Samoa, donde, a fin de homologar su calendario con el de Australia y Nueva Zelanda, se han cargado el día 30 de diciembre. Pues aquí, que somos más chulos que un ocho. Lo anunciado hoy por, nada menos que, 4 ministros a coro, es como para cagarse en todo, y anticipa un año, por demás bisiesto, esto es, más largo de lo normal, largo, duro y jodido a fe.
Siguiendo la música de Cole Porter, en su ya famoso “Begin the beguines”, Soraya ha anunciado que esto es el principio. No sabemos si del infierno de Dante o del despegue de “Aterriza como puedas”.
Yo creo que todos somos conscientes de la difícil situación que vivimos. Todos sabíamos cunado votamos en mayo y noviembre, o cuando lo hicieron nuestros padres y hermanos, que el nuevo gobierno iba a iniciar un proceso de ajuste durísimo. Todos, o la mayoría, entendemos que para empezar a construir el futuro es preciso sanear el presente, máxime cuando tenemos que hacer frente a acuerdos internacionales de los que depende nuestro mantenimiento en el euro y las inversiones exteriores.
Es cierto que pensábamos que nuestro país perdía dinero a la velocidad de 16.500 millones de euros (que eso significa el déficit, que gastamos esa cantidad por encima de lo que ingresamos, pero anualmente), Ahora sabemos que no, que la fuga es de 36.500 millones. Y encima entramos en recesión. Todos somos, creo, conscientes que tenemos en nomina a mucho ladrón, una estructura de estado irracional que gasta lo que no tenemos, y una mentalidad como sociedad fundada en vivir al día (al menos en parte de nuestra sociedad) y gastar en bares, vacaciones, coches o pisos, lo que no tenemos, confiando ciegamente en hipotecas, prestamos y visas. Pero en las medidas adoptadas hoy por el gobierno para frenar ese endeudamiento salvaje hay algunas sombras y algunas ausencias.
De entrada se Rajoy, Sáenz de Santamaría. Montoro, Pons y Cospedal se habían hartado de decir que no se subirían los impuestos. Pocos, creo, que se lo habían creído, porque resultaba irracional. Pero ellos lo habían prometido. Hoy, Montoro, a preguntas de los periodistas, lógicamente, no sabía por donde salir. Y eso es un mal comienzo, un fraude electoral en toda regla. Y no vale decir ahora que se han encontrado con una herencia desconocida. Elena Salgado ya había anunciado hace semanas una esperable desviación del déficit público de varias décimas, desde el anunciado 6% hasta casi el 7%, pero sin contar con el acumulado de las administraciones públicas periféricas (diputaciones comunidades autónomas y ayuntamientos, entre otros “entes”). Eso, siempre que pensemos que el PP era tan tonto como para creerse las cifras del gobierno Zapatero, que no se hubiera leído los informes de la comisión de hacienda del congreso, que no supiera las cuentas de sus propias comunidades y que no se hubiera leído el informe FUNCAS (La fundación de las cajas de ahorro) de noviembre, donde ya se hablaba de un déficit del 8%, hecho que recogieron en posteriores declaraciones tanto el actual ministro de economía Luis de Guindos, como el secretario de estado Álvaro Nadal. Lo que es mucho pensar. Eso sin contar con que el plan presentado hoy es de un detalle, y de una densidad en letra pequeña que hace poco creíble pensar que se ha improvisado en dos días, tras comprobar las cuentas del gobierno saliente. Vamos que estaba pensado y hecho hace semanas, por no decir meses.
Pero si entramos en el fondo del asunto, también hay elementos criticables. Justo es reconocer que es más social y progresiva una elevación de los impuestos directos, y por tramos, en lugar de una subida general a todas las rentas, como hubiera supuesto el IVA. Justo es decir que se han tocado las rentas de capital, tanto en vivienda como en ahorro, aunque modestamente (2% de subida para rendimientos de hasta 6.000 € anuales y 6% para los superiores a 24.000). Y justo es decir que se ha iniciado un primer recorte de gastos de funcionamiento, vía cargos y organismos varios. Pero eso no es suficiente, pues la mastodóntica organización del estado sigue en pie, y sin un plan de reestructuración que acompañe a estas medidas, plan que ni se anuncia.
Los grandes capitales, y especialmente las SICAV (las sociedades de inversión en renta variable, literalmente opacas a hacienda), siguen como estaban, con una aportación al esfuerzo público desproporcionadamente baja con respecto a la resto de la sociedad. Con eso y con todo, el esfuerzo recaudatorio descansará en las rentas de los trabajadores (casi un 65% de la nueva recaudación), rentas además imposibles de ocultar, mientras que los rendimientos del capital y las rentas de profesionales liberales y autónomos siguen en un sistema de bajo control (por ser eufemísticos), con lo que el fraude y el trabajo en negro se alientan. Conviene recordar en este sentido, que las nuevas medidas del gobierno contemplan sustituir solo el 10% de las bajas de funcionarios destinados a la lucha contra el fraude, y el paquete de medidas aprobado no contempla medidas para casar a la luz los 10.000 millones estimados que se mueven en el mercado negro.
Pero hay algo más inquietante en todo esto. Las medidas recaudatorias (aun considerándolas necesarias) suponen sacar del mercado, retirar del consumo de las familias, más de 4.000 millones de euros. Una caída del consumo de las familias que afectara directamente a la producción, y esta, al caer, al empleo. Un riesgo de este plan es aumentar la espiral actual, cada vez menos empleo, menos consumo y menos aportación a las cuentas del estado, que, además, deben atender a cada vez, más familias desfavorecidas.
¿Que hacer?. Ya sabemos que la respuesta no es fácil, pero reducir las inversiones en investigación e I+D+i, los programas universitarios de desarrollo y no acompañar este grupo de medidas con otras de reactivación económica, más allá de las anunciadas de ayuda a autónomos, nos colocan en una situación difícil. De hecho, la reducción de impuestos a autónomos y emprendedores adoptada hace una semana choca ahora con una subida de carburantes (al anular subvenciones al combustible de profesionales) que va a disparar los costes de abastecimiento y transporte.
Y todo es provisional. Porque pasadas las elecciones andaluzas, el gobierno aprobara en marzo los presupuestos, y ahí habrá mas recortes.
Estamos en el inicio. Pero ¿de que?.

viernes 30 de diciembre de 2011

El discurso del Rey

Cristina Santos



Lo que se había convertido en los últimos años en una tradición anodina y de relleno, dentro de la meliflua programación navideña, se ha transformado este año en una cita esperada y seguida con interés por muchos españoles, el discurso del rey.
La razón no estribaba en saber la opinión del jefe del estado en el cambio de gobierno, los anunciados recortes, nuestra creciente perdida de nivel de vida o nuestra descafeinada posición internacional (de la que él ha sido siempre un importante valedor). No. La razón estaba en el morbo de ver como afrontaba el saqueo de las arcas públicas que ha practicado su yerno.
Pese a ello, pese al morbo familiar y republicano de la exposición, no fue el programa más visto de la tele. Hasta ese nivel de hastío hemos llegado.

El procesamiento de Iñaki Urdangarín, y la forma en que este caso afecte a la corona, es un problema más serio de lo que parece. Máxime en un momento en que todo el sistema esta cuestionado. Los partidos, las autonomías, la organización provincial y los poderes del estado en funciones (Tribunal Constitucional, Consejo General del Poder judicial..).
En estos momentos económicos, en los que tanta gente tiene necesidades, esta debilidad de las instituciones es lo último que necesitábamos.
Parte del problema viene de nuestra peculiar transición. Oprimidos en unas circunstancias extremas de paro, reconversión industrial, golpismo y terrorismo, los legisladores constituyentes construyeron el edificio de nuestras actuales libertades, pero con decenas de flecos, de problemas aparcados. Tantos que ya no nos caben debajo de la alfombra. Uno de ellos, y no menor, es la monarquía. La derecha española es mayoritariamente no monárquica. Quedó claro en las cortes de la Segunda República, y antes en la crisis de Isabel II y de Alfonso XIII. La izquierda es públicamente republicana. Muchos con poca convicción, sin saber que significa eso y, en muchos casos, defendiendo una mera pose estética de frentismo ante una familia de privilegiados. Pero son públicamente republicanos, eso es lo que cuenta. El resultado es una simpatía transitoria hacia la figura del Juan Carlos, y una actitud de respeto reverencial e irracional hacia la corona, más basado en el miedo por el que pasará sin ella, o a la necesidad de agradecer los favores prestados al país, que por una convicción. Pero el cuestionamiento está ahí. Y es difícil que un país sobreviva ante tamaño cuestionamiento.
Otra cosa es nuestra capacidad para juzgar a todos por igual. Dos presidentes navarros tuvieron que dimitir por corrupción (Urralburu y Otano), dos están hoy en día imputados (Camps y Matas) y mil cargos públicos están acusados y procesados en todo el país (ministros, subsecretarios, consejeros, presidentes autonómicos, alcaldes y hasta concejales). Pero nadie se plantea por ello acabar con ayuntamientos, provincias o autonomías. Como nadie lo hizo en Israel (acabar con la republica) porque su presidente fuera condenado por robo y violación.
Es cierto que el rey cometió un error. Que, como jefe de estado, cuando tuvo conocimiento de las irregularidades de Urdangarín en 2005, debió intervenir de manera oficial, no privadamente, mediante un asesor e instándole a poner pies en polvorosa, porque tras él la trama siguió, y aunque Urdangarín abandonó el instituto Noos, los efectos negativos sobre las arcas públicas siguieron. Es cierto que el rey, ante un caso de salvación palmario antepuso sus lealtades familiares a sus deberes públicos. Es cierto. Pero él, concretamente, no ha robado nada, no ha corrompido a nadie, que sepamos, ni ha sido incapaz y negligente en sus obligaciones, en estos años, como si lo han sido decenas de nuestros gobernantes.
Tienen razón los que dicen que no estamos solo ante una crisis económica, sino moral y política. Y eso es muy visible en España. Necesitamos una reforma a fondo de nuestra estructura de poder y financiera, y un saneamiento profundo de nuestra casta política. Pero también precisamos estabilidad, y el rey es parte de ella.

lunes 19 de diciembre de 2011

La ambiguedad hecha perfección

Laura Zárate




Hay que reconocer que a Rajoy le cuesta eso de concretar. En parte porque tras ese aire socarrón, previsible y de abuelete sensato, se esconde un hombre de ideas claras y escasas voluntades y habilidades para explicarlas. El ya sabe lo que tiene que hacer.
Llevamos meses, como mínimo, en ascuas, intentando saber cual será la amargar medicina que deberemos beber, para sanar nuestro malherido cuerpo social. Y hemos oído obviedades y golpes ya descontados.
La primera jornada del debate de investidura nos ha permitido, sin embargo, dar otro paso en la subida a la cima de la verdad.
Lo que parece claro, es que Rajoy basará su año Mariano en el famoso proverbio de Maquiavelo de que las medidas más duras, deben asumirse cuanto antes.
Ha habido mucho, como decía esta tarde el líder ugetista Cándido Méndez, de calculada ambigüedad. Pero la ha habido en las concreciones, no tanto en el camino a seguir. La idea de mantener las pensiones y actualizarlas, en una sociedad con una tasa de envejecimiento preocupante, tiene mucho de social, de protección de una masa débil de ciudadanos, pero también mucho de custodia del mercado, intentando mantener el nivel adquisitivo de un fragmento sustancial del consumo. En todo caso, los pagos indirectos, las ayudas sociales y la atención a la dependencia son cuestiones esenciales, sin las cuales, el mantenimiento del nivel adquisitivo, de poco vale. Como también será esencial conocer como se van a tratar los distintos tramos de pensión. Una subida lineal (de igual porcentaje para todos), de poco va a servir, cuando nos movemos en España es una escala dispar que va desde los 340 € hasta los varios miles mensuales. Ese abismo debe ser también afrontado.
El tema laboral sigue dejando incógnitas, y no sé si prometedoras. Al fin el gobierno, y en eso ha coincidido parte de la oposición ha tomado cartas en el asunto del autoempleo y los autónomos. La simplificación de los trámites administrativos, los apoyos a la investigación colaborativa o las ayudas en la contratación son pasos importantes. Y más aun la batería de medidas fiscales, la gran herramienta mariana para solventar la crisis.
Las medidas hacendísticas de apoyo a las empresas, las pequeñas y autónomos, principalmente, aunque no solo, abordan, casi por primera vez, la puesta en marcha de un procedimiento que permita compensar las deudas de las Administraciones con las empresas, en algo parecido a una cuenta corriente tributaria. Junto a ello, se eximirá a las empresas del pago del IVA de las facturas no cobradas, una medida que las evitará, como este año, tener que pagar más de 1700 millones de euros por servicios prestados y que han implicado unos costes, pero que aun no se han cobrado. Pueden ser también beneficiosas las modificaciones sobre el impuesto de sociedades, en el que se crea un tipo reducido del 20% para las empresas con una cifra de negocio inferior a 12 millones de euros (el nuevo régimen especial de reducida dimensión), y un aumento del tipo reducido del 25% para el primer medio millón de euros de la base imponible.
La idea parece clara, incentivar la actividad económica. Pero estas medidas no parece que vayan a dar frutos de inmediato. Y sin embargo de inmediato se pretende reducir el déficit estatal en 16.500 millones de euros. Un déficit que bien podría ser de 27.000 millones si, como parece claro, los ingresos van a ser menos de los estimados por el gobiernos aliente, dada la parálisis económica que vivimos.
Los sindicatos han querido ver que la salida al jeroglífico está en las administraciones públicas. Su reducción, en estructura y plantillas parece claro, los recortes en servicios y prestaciones también. Pero dos ambigüedades más de Rajoy son más inquietantes. ¿Qué quiere decir tasa de sustitución cero en las administraciones?. Posiblemente que digamos adiós a las oposiciones por un tiempo. Quizá lo necesitemos, y quizá una mayor flexibilidad de funcionarios, redistribuyendo las plantillas en puestos y destinos sea razonable. Pero es que el empleo público, o su carencia, puede ser un golpe imprevisible para las listas de paro y la demanda interna. Y es que un menor empleo, y las medidas de reducción de gasto que le acompañe, pueden tener un efecto devastador para la economía y para la igualdad social. Especialmente en tres campos, el educativo, el sanitario y el de la dependencia. Las cartas de no renovación de miles de trabajadores de los servicios sociales en las comunidades regidas por el PP, a contar desde el 30 de diciembre son un mal augurio. El deseo del gobierno de establecer un lista de servicios sanitarios básicos y una de potencial sujetos al copago, es un mal augurio. Y la promesa de un año más de bachillerato y extensión del bilingüismo y el trilinguismo, una quimera sin sentido, en este panorama de recortes, pues un año más de estudios y un cuerpo, que ahora no hay, de profesores bilingües, nos lleva a unas inversiones inverosímiles en este contexto de reducción de déficit.
Es este un aspecto que me parece especialmente llamativo. Un año más de bachillerato es una medida inteligente, de cara a la excelencia educativa. Inaudita sin contar con los recursos necesarios, y preocupante para el empleo. Muchos bachilleres van a dar media vuelta y no van a entrar en un sistema de formación que solo es un paso intermedio hacia la preparación laboral (universidad o FP superior), y les mantiene un año más sentados en el banco. Ahora bien, si lo que se pretende es desanimar y desviar gente a la formación profesional o al mercado laboral, perfecto.
Una última cuestión, que me ha resultado llamativa. Nuevos contratos, nuevas formas de negociación más locales, más manga ancha para el empresariado, aunque, eso si, más autoempleo y ayuda a la conciliación familiar. ¿Qué se va a hacer con el salario mínimo interprofesional?. ¿Que se va a hacer con los contratos de formación? ¿Qué se va a hacer con los investigadores, por ejemplo con los despedidos por el PP en Valencia o Madrid?.
Por lo demás, nada o casi sobre el problema vasco, la corrupción (que por sacar el tema le ha caído un buen rapapolvo a Rosa Diez), la reforma electoral o la reorganización del sistema autonómico, por poner algunos ejemplos.
Seguiremos subiendo escalones.

domingo 18 de diciembre de 2011

Todo se reduce a las tetas

Tera Sánchez León

Hubo un tiempo en que el arte y la comunicación fueron un camino intenso de ahondamiento del ser humano. Un esfuerzo doloroso, pero gratificante por abrir dudas constantes, plantear interrogantes y colocar frente al ser humano un inmenso espejo, continuamente tapado por el poder, para que el hombre y la mujer vieran allí el reflejo de su alma, o como se llame eso que nos hace pervivir en la memoria, más allá de la efímera vida de la materia.
Hoy no. El arte y la comunicación son un juego efectista, y no pocas veces dañino, en búsqueda constante del más difícil todavía, de encontrar la manera de sorprender, pero por el mero afán de sorprender, de excitar los sentidos, de soltar adrenalina. Sin ninguna mira puesta en el intento de mejorarnos, de indagar en quienes somos. O al menos eso ocurre con esa parte del mundo creativo prostituido hace tiempo a los mercados.
Esta semana The Huffington Post colocaba en primera plana un anuncio publicitario de la firma holandesa de lencería Hema, en la que se promocionaba un super push up, un sujetador capaz de aumentar con toda sencillez la talla de pecho de cualquier mujer. Tanto, que el modelo elegido era un hombre. Y claro, si le podemos poner tetas a un hombre, que podremos hacer con una mujer, me imagino que habrán pensado.
No es de mi devoción la forma en la que la industria afronta el tema de la feminidad. Considerar que una mujer es atractiva, llamativa o valiosa, solo por el tamaño de sus pechos me resulta una penosa vulgaridad. Es lógico pensar que una marca de sujetadores quiera venderlos, pero anunciarlos con un hombre disfrazado de mujer es tanto como transmitir que eso, las tetas, es el elemento diferencial. Y no creo, o me resisto a creerlo.
De todos es conocida la pujanza en el mercado del andrógino Andrej Pejic, el modelo disfrazado de chica que protagoniza el anuncio, y cuya fama ha venido de la mano, desde que la famosa agencia Stern le saco al mercado, de su capacidad para desfilar con la ropa de cualquier sexo, y hacerlo de manera que, y manda narices, la revista FHM, una autentica especialista en traficar con carne de mujer, le ha considerado una de las 10 mujeres más sexys y deseables del mundo, a él.
Me parece fenomenal que un chico se vista de chica. O bien porque la naturaleza se ha equivocado, y estamos hablando de un proceso de reasignación de sexo, o bien porque le da la gana. Pero no vamos por ahí. Es este caso, y en general en la forma en que Pejic es utilizado por el mundo de la moda, se trata de una disposición del mercado hacia el mundo femenino.
Según los gurus de la moda, se es mujer por llevar escote, enseñar los muslos y tener unos labios seductores. Da igual cualquier otra cualidad que atribuyamos a las mujeres, al mundo femenino, todo es una cuestión física. Porque al fin, una parte del mercado solo ve en nosotras una cuestión física. Un ser atractivo, seductor, atrayente, capaz de satisfacer nuestros sentidos, agradar, ser mona, solicita, sumisa y modelable. Tanto que si cogemos a un hombre estrecho de hombros, delgado y con labios carnosos, podemos hacer de él un ideal de mujer. Una chica desvaída, desnaturalizada y modelable. Podemos construir con cualquier cosa el tipo de mujer que nos guste, y ponerle pechos, y melena y una mirada insinuante. Lo demás, cualquier otra cualidad relacionada con la sensibilidad, la creación o la cordura son indiferentes.

Y esta diatriba no es por un sujetador. Estamos viendo como se puede manipular y moldear el cuerpo de un hombre hasta hacer de él la mujer que queremos y nos interesa. Una parte significativa de la humanidad hace lo mismo con su espíritu, a falta de dinero para esculpir su cuerpo. Y cuando el hombre no consigue hacer de la mujer el objeto que anhela ¿que hace?, la humilla, la pega, la lapida o la mata. Pensémoslo.

lunes 21 de noviembre de 2011

El dia del comienzo

Si algo se aprende en educación es a aprender de todo, de todos, y en todo momento. Como en la noche electoral exponía Rajoy a sus seguidores, el domingo era día de festejar, el lunes de trabajar, y con muchas dificultades. A la gente más joven es difícil transmitirle de manera correcta todo el significado y la importancia de un proceso electoral, en una circunstancia tan adversa como esta en que nos encontramos o en cualquier otra. Y, sin embargo, la lectura de las cifras siempre es sencilla. Lo dijo Rajoy varias veces en campaña, en una frase sumamente educativa “no nos peleamos con nadie, no competimos con nadie”. Y esa es la esencia de un proceso electoral. Un proceso de elección, un acto de elegir, sin que ello implique la derrota de nadie, ni la victoria de nadie, más allá de la legítima satisfacción de quien habiendo propuesto un camino para la gestión del país encuentra en sus conciudadanos el respaldo a sus valores personales, a su capacidad organizativa y a sus ideales políticos. Pero por encima de ello, la victoria siempre corresponde a la nación, que en cada día, electoral o no, triunfa como colectivo que construye su futuro libremente, y acorde a unos valores cívicos y comunes que hemos dado en llamar democracia.

La “victoria”, casi nunca es individual. Rajoy ha demostrado las cualidades y los valores de la tenacidad y el esfuerzo, logrando llevar a su partido a una situación exitosa, que más que de poder se ha convertido en de suma responsabilidad. Pero su éxito no solo depende de él y de su organización, de su capacidad para generar ideas, llevarlas a la práctica y alentar un espíritu colectivo de superación. También depende de nuestra capacidad como país para colaborar, para construir con nuestro esfuerzo las soluciones y el futuro que todos deseamos. Cinco millones de compatriotas se encuentran en paro, cuatro millones en riesgo de exclusión y pobreza. Esa dramática situación no la resuelve solo un presidente, veinte ministros y trescientos cincuenta diputados, sino, además, la actitud responsable del país, si bien es cierto que este ha dado sobradas muestras de esfuerzo, responsabilidad y sensatez, y ahora le toca el turno de demostrar lo mismo a los políticos.

Pero junto a la responsabilidad que asume el que obtiene más votos en unas elecciones, también es educativo apreciar la actitud de quien no logra tantos, del que pierde lo que, en realidad, no es una competición.
Quien gana es el elegido para servir a los demás, y él lo sabe, y quien pierde ofrece también a los demás unos valores dignos de tener en cuenta.

El pasado abril un grupo de alumnos de La Paz tuvieron la oportunidad de mantener un largo encuentro con el entonces vicepresidente Pérez Rubalcaba, en aquella entrevista, que posteriormente publicó eolapaz, se traslucía un hombre derrotado de antemano. Cansado y con la vista puesta en recomponer, a largo plazo, un partido descosido y abatido, Rubalcaba sabia entonces que cinco semanas después, como se titulaba nuestro artículo, iniciaría la marcha del desierto son su partido. Cinco semanas después sería candidato, afrontaría la lapidación pública de su organización y comenzaría a levantarle, o dejaría el camino para que otro lo hiciese. Y pese a ello a sumió su responsabilidad, y no salió huyendo, por más que por encima de toda, y lícita, ambición personal, se sabia perdedor. Pero asumió una responsabilidad para con sus compañeros. Y eso debemos aprender.

Aunque con resultado muy distinto, Rajoy y Rubalcaba, con sus defectos, errores, tópicos y esclavitudes, son el reflejo de un hecho muy educativo. No darse por rendidos. En el interior de su partido, y ante buena parte de la opinión pública, Rajoy ha sido cuestionado, zancadilleado y ofendido. De igual manera que Rubalcaba, que ha enterrado a unos cuantos amigos asesinados por ETA, ha sido tildado hasta de amigo de terroristas. Está de moda atacar a los políticos, y se lo han ganado a pulso, y generalmente en eolapaz somos muy críticos con ellos. Pero el esfuerzo debe ser también reconocido y la honra mantenida. Ambos han sido servidores públicos y han dedicado buena parte de su vida al progreso social. Hoy Rubalcaba ha sufrido una sangrante derrota, pero debe asumir desde hoy el importante papel de liderar el control al gobierno. Rajoy ha obtenido, contando mayo, una segunda y apabullante victoria, y eso no hace más que iniciar su camino, cuyo éxito será el de todos. La crítica a ambos, y a los demás políticos de nuestro país debe estar presente en nuestra vida diaria, pero el respeto a ambos, la cordura y el espíritu constructivo, debe primar sobre todo. Tanto como dos lecciones que la vida nos inculca a cada palo diario, debemos saber perder, y más aun saber ganar.

Hoy toca a unos festejar el triunfo de sus convicciones y el apoyo de la sociedad. A otros cerrar heridas y aprender de errores. A todos, mañana, nos espera trabajo, porque mañana es el día del comienzo. Mañana comienza una misión colectiva en la escuela, en el trabajo, en la calle, en la cultura y en la solidaridad. Colaborar con ilusión con el nuevo gobierno y pedirle cuentas a diario del que es nuestro único objetivo, que nadie se quede atrás, que ningún español se quede ni sin futuro ni sin presente. Porque nos lo pide el corazón, y nos lo manda Dios.

domingo 6 de noviembre de 2011

La crisis llega a las urnas

Cristina Santos
Esta semana Europa se ha estremecido. Grecia ha amenazado con dejar uno de los “cañones” más grandes de la historia de la humanidad. Todo lo demás es rollo. Poner en cuestión el plan de rescate de la UE y el FMI o pedir al pueblo que decida si esta dispuesto a aceptar los sacrificios que imponen los extranjeros son solo maneras de envolver algo más simple, Papandreu se siente superado por la situación, incapaz de hacer ver a su pueblo que tras tantos años de descontrol y falta de organización, Grecia deberá asumir sacrificios incontables, y durante más de una generación. Solución, o proponer un absurdo, y ante la falta de apoyo tener la disculpa para dimitir, o salirse de la UE, dejar de recibir apoyo e hipotecar el futuro económico del país, pero ahorrarse el pago de casi trescientos mil millones de euros.

Sin embargo, esta historia de la ruina de los estados y el despilfarro de los políticos, que nos ha llevado, entre otras cosas, a esta situación, ya no las sabemos todos. Lo que a mi me ha invitado a reflexionar es otro tema. Ya sabemos que el pueblo es soberano y que desde el movimiento de los indignados la democracia asamblearia es una alternativa muy querida, pero ¿puede un pueblo entero tener capacidad de decisión sobre todo aquello que le afecta?. Por rara que parezca la pregunta no me parece un tema baladí. Lo que se ha planteado en Grecia es si un pueblo puede decidir, hasta el punto de eludir sus obligaciones y quitarse de en medio, gracias a una urna, sus responsabilidades. No vamos aquí a poner ejemplos de la actitud de los griegos, que ni pagaban impuestos, ni ayudaban al sostenimiento público no se escandalizaban porque cobrasen pensiones hasta los muertos. Algo parecido a lo que ocurre en España, donde todo el que ha podido ha chupado del estado y ha consentido gastos escandalosos. Me ponía esta semana un amigo, a modo de ejemplo, que es como si un grupo de amigos, tras disfrutar una opípara cena en un restaurante votasen si pagaban o no.

Esa es una arista del problema. Pero hay más. Esta claro que la soberanía es nuestra, y que nuestro futuro le debemos decidir nosotros. ¿Pero podemos decidir cuando no tenemos ni formación ni información?. Un país se coloca al borde del abismo gracias, entre otras cosas, a la gestión de un grupo de personas elegidas para administrar en aras del bien común. Meten la pata, arruinan a todos y piden ahora a los demás, muchos de los cuales no tienen ni la eso, y que no conocen el fondo de las decisiones, obligaciones y consecuencias de las decisiones del complejo panorama económico y financiero de un país que, así, a pelo, como se suele decir, decidan. Pero, ¿Decidan que?, ¿en base a que?, ¿con que repercusiones?.

Y queda un último aspecto, para mí el más sangrante. Algo tan sagrado y delicado como la democracia, lo hemos convertido en una peregrinación festiva, en una rutina, cara además, cada cuatro años (si todo va normal, o antes si estamos de mierda hasta el cuello). Una rutina en la que nos convocan como a borregos para obtener la legitimidad necesaria para que la élite política decida, con las manos libres, hasta la siguiente convocatoria. Y en medio de ese ritual, los hombres del traje se presentan cargados de sueños irrealizables, promesas sin medida y descalificaciones sin cuento para con el vecino.

A mi, que votaré por primera vez el día 20, y lo haré, no me sirve de nada lo que me prometan, yo también puedo proponer, y sin embargo se que no tengo capacidad para realizar muchas ideas. Me importa que antes de votar me rindan cuentas, me digan que han hecho por mi, me expliquen porque lo diputados de mi provincia han estado desaparecidos durante cuatro años, como siervos sumisos de la disciplina de voto. Porque la protagonista soy yo, no ningún candidato.

Me ha resultado ilustrativo repasar esta semana las hemerotecas. Nadie se metió con los indignados de Sol antes de las elecciones de mayo, y no lo harán ahora. Despues, llovieron palos.

Esa no es la democracia por la que murieron miles de hombres y mujeres en Europa, la que construyeron los griegos. Que ironia.

Facebook ataca a Charlie

Tera Sánchez León
Si os digo que Charlie Hebdo tiene un problema con facebook y que están a punto de cerrar su página, seguro que decís que a vosotros que. Pero si os digo que estamos hablando del cierre de un medio de prensa igual la cosa cambia, por lo que pueda tocaros. Charlie Hebdo no es en realidad una persona, no al menos del todo, sino un medio de prensa, satírico, crítico e irreverente, al modo de lo que puede ser en España “el Jueves”.

Su historia ha sido errante en estos años, siendo la publicación actual, de inspiración libertaria y provocadora, heredera de la antigua publicación francesa Hara-Kiri, un autentico látigo contra el poder y los partidos (sobre todo los de derechas, pero no solo) y adalid de los valores republicanos, pero que sucumbió a la persecución del gobierno, y se transformó en el semanario actual, huyendo de los cierres.

Los angelitos que nadan detrás de Hebdo están especializados en la defensa de las libertades individuales y colectivas, la libertad de expresión y el cuestionamiento de todo, incluso de ellos mismos, por lo que no es infrecuente la incoherencia editorial y las puyas entre sus redactores, cosas del libre pensamiento.

Seguro que recordareis mejor su existencia si os digo que cuando en 2006, el semanario danés Jyllands-Posten pubicó las famosas caricaturas que criticaban a Mahoma, y que llevaron a la dimisión al director de Libération), Charlie Hebdo fue el único medio que se atrevió a publicar un manifiesto de doce intelectuales como Salman Rushdie o Bernard-Henri Lévy a favor de la libertad de expresión y en contra de la autocensura, y uno de los pocos que se atrevió a republicar las caricaturas. Aquello le costó al entonces director de la revista, Philippe Val, un juicio y algunos disgustos.

La revista, refundada en 1992, ha vivido en los últimos años muchas vicisitudes, perdida de identidad ideológica, hasta caer casi en la neutralidad, luchas intestinas entre sus dibujantes y redactores más históricos, y un modelo de financiación poco claro que ha pasado desde la renuncia a la publicidad, hasta extravagancias como el uso de vagabundos como vendedores.
Hoy el Charlie Hebdo de Philippe Val es más dependiente de la inspiración de sus talentos que de una base ideológica firme. Pero sigue tan corrosivo y oportunista como siempre.

Tanto que el 2 de noviembre les han quemado la redacción, vía coctel molotov.
Al semanario parisino no se le ocurrió otra cosa que criticar con saña el ascenso islamista en las elecciones de Túnez y el dudoso pedigrí democrático de los nuevos amos de Libia. Y todo ello con una caricatura de Mahoma en portada.

La presión de los lobbies islamistas y el típico miedo europeo a no ofender han llevado a una campaña preventiva de los poderes constituidos para tapar la boca a los humoristas, todo sea que tanta crítica cause un problema diplomático con las minorías en Europa, o con las mayorías en el Magreb, según como se mire. Seguro que si la caricatura hubiese sido del Papa la cosa le habría resultado a alguno hasta graciosa, pero claro, siendo ....

Facebook está entre esos bienqueda, como no. Pero cerrar un medio de comunicación por expresarse libremente no queda bien, así que los caralibro han usado el viejo argumento de incumplir las normas. Y es que Charlie Hebdo “no es una auténtica persona”, ha dicho la red social (cosa que ocurre con la mitad de las páginas de la red), lo cual, parece ser, va en contra de las reglas de la red social.

Según denunciaba esta semana Reporteros sin Fronteras RSF, y difundía France-Press, la actitud de facebook resulta poco menos que surrealista, en su intentó por acallar a la revista y no enemistarse con su creciente mercado musulmán, los de la red azul han aducido, además, que han decidido suprimir el contenido del semanario porque “El contenido infringe la Declaración de los derechos y responsabilidades, al publicar contenidos gráficos sexualmente explícitos o con cuerpos demasiado desnudos, cosa prohibidas en Facebook”. ¿Demasiado desnudos?.

A estas alturas del artículo, ya os habréis dado cuenta que no tiene nada que ver la referencia a imágenes de “cuerpos desnudos” o similares, y el contenido del número de Charlie Hebdo, por otra parte agotado en quioscos.

la red no se ha atrevido, aun, a borrar el perfil de Charlie Hebdo, pero ha bloqueado la página, de manera que no es posible ponerse en contacto con sus responsables, los cuales tampoco pueden actualizar el perfil, introducir contenidos o contestar a los cientos de comentarios intimidatorios que llegan cada día a su muro en francés y árabe.

Y no es que esta situación nos deba coger por sorpresa. Facebook, a instancias del gobierno chino, ya cerró hace tiempo la cuenta del disidente Jing Zhao (Michael Anti), o la del grupo We are Khaled Said, en Egipto, también porque el perfil no coincidía con una persona real. Claro que si es un disidente perseguido, camuflarse tiene sentido.

Por supuesto que, menudo son, los periodistas y dibujantes de Charlie Hebdo han abierto un blog en el gestor libre WordPress y una cuenta en twitter para mantenerse en contacto con sus lectores y han conseguido organizarse para sacar su nuevo número en papel, gracias a que el diario Libération les ha cedido unos locales en París.

Pero el caso no es ese, ni tan siquiera que en estos tiempos el director de la revista, y todos sus periodistas estén bajo protección policial. Hemos confiado en internet como una puerta abierta a la libertad de expresión, a nuestra capacidad de compartir y de movilizar masas y revoluciones. Y estamos intentando crear una sociedad nueva en base a nuestra capacidad para movilizar a las sociedades y hacerlas tomar conciencia de los problemas a través de las redes sociales. Y ahora resulta que estas deciden que debemos leer y escribir, que debemos sentir y a quien debemos criticar. Con el agravante de que tales redes son un oligopolio, básicamente son dos o tres.

¿Son las redes medios para difundir la libertad o para adoctrinar masas?. Aclárate caralibro.
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